martes, 27 de agosto de 2013

Capitulo 3.


Después de cinco clases interminables y un recreo entre medias demasiado corto, llega, por fin, la hora de comer. No tiene mucha hambre, además el menú de hoy es un conjunto de dos platos que Serena jamás habría elegido para llevarse a la boca, pero en fin, es lo que hay. A tercera hora, en matemáticas, llegaron Leo y Lucas. Llegaron a mitad de la clase, por lo que el señor García no les dejó pasar. Cuando terminó la clase, Lucas puso como escusa: “Leo ha desayunado demasiado rápido y se ha puesto a vomitar como un loco. Y yo, como buen amigo que soy, he ido a sujetarle la cabeza, y así durante una hora y…”. El señor García no les ha puesto un parte de amonestación a cambio de que Lucas se callara de una vez, ya que no hacía más que parlotear y explicar detalladamente cómo se hace para ayudar a un amigo que se está deshidratando a base de contracciones estomacales, y todo ese rollo. Bueno, gracias a la locura de su amigo, llevan librándose de los partes tres años, así que es el chico perfecto para su círculo de amigos.

Caminan charlando alegremente sobre algo que solamente ellos entienden y se sientan en las escaleras del edificio de secundaria, donde se sientan siempre desde primero de la ESO.

-mirarla, como mueve el culo, que parece una gallina- todos miran hacia donde señala Lucas, y entonces entienden de qué habla. Una chica alta y pelirroja natural se mueve exageradamente mientras habla con sus dos amigas. Resultaría patética si no fuera porque Alondra es la más popular de toda la ESO. Aunque no solo se mueve se esa forma para que todo el mundo la mire, lo hace para que el chico altísimo, musculado y morenazo que tiene en frente, se fije en ella. Y aunque a simple vista parece que Marcos no le presta atención a la chica perfecta que tiene delante y está hablando con Julio, su mejor amigo, en realidad, tiene sus preciosos ojos verdes clavados en la figurita “90 60 90” de Alondra. Observan como ella y sus amigas se dirigen al sitio donde están Marcos y Julio. Alondra habla animadamente con Marcos mientras éste, hace que la escucha cuando en realidad lo que está haciendo es mirarle en escote. – y ahora es cuando la líder de Las Boulevard le toca el pelo al tío mas cañón del colegio, le mira a los ojos e intenta darle un morreo delante de todo el mundo- todos ríen. El hecho de que Lucas esté celoso de Alondra les hace reír. Desde que su amigo se abrió a ellos y les contó que era gay todo cambió, su amigo compartía con las chicas lo que le parecían los chicos de clase y sus amigos tardaron en acostumbrarse, pero nunca le apartaron por ello. Vuelven a mirar donde su amigo señala y esperan a que Alondra haga lo que ha dicho Lucas. Y, sorprendentemente, eso es lo que hace. Enreda sus delicadas manos entre el brillante pelo rubio y ondulado de Marcos, para, a continuación, hacer lo que su amigo acaba de decir, aunque, no consigue llegar al final. Marcos la aparta antes de que Alondra pueda acercarle los labios a su cara. Todos se ríen entre dientes mientras Alondra se recompone y camina rápido hacia la cafetería con sus dos amigas detrás de ella como perrillos. – Vaya, eso no me lo esperaba- dice Lucas, sorprendido por lo que acaba de pasar.

-nadie se lo esperaba- dice Serena, que no le quita los ojos de encima a Marcos, que se echa el pelo para atrás mientras niega con la cabeza continuamente cuando se gira para hablar con Julio.

- la líder de las Chicas Boulevard derrotada, vaya, eso es algo digno de ver… ¿alguien lo ha grabado? –todos se giran hacia Leo, el cual se está partiendo de risa. Serena sonríe al recordar el día en el que denominaron a esas tres como “las Chicas Boulevard”.

Hace unos tres años, en primero de la ESO…

-¿desde cuándo son tan repelentes? –desde que Serena entró en el instituto hace cinco meses, no ha podido evitar ver como esas tres chicas se han apoderado del colegio.

-desde que llegó la pelirroja, está claro- Noel niega con la cabeza mientras mira a las tres chicas que tienen en frente comentando un rumor mientras se mira a un pequeño espejo redondo para retocarse el peinado.

-esas se van a convertir en las típicas “matonas pero siempre con el maquillaje y peinado retocados” de los institutos americanos, ya veréis, van a ser una especie de… de Chicas Boulevard de nuestro instituto- todos miran a Lucas esperando a que siga hablando, pero como no lo hace, Ariana decide intervenir.

-¿se puede saber de qué estás hablando? ¿Chicas Boulevard? ¿De dónde te has sacado eso, tío?- no salen de su asombro y esperan a que su amigo les conteste mientras éste, se piensa la respuesta.

-bueno, según lo que yo sé, un boulevard es una calle ancha, larga y arbolada ¿no?- Lucas hace una pausa mientras sus amigos asienten sin saber a dónde quiere ir a parar- pues, como ellas están arrasando con todo, son como una calle ancha...-Lucas para de hablar al ver la cara de incredulidad de sus amigos- me lo he inventado ¿vale? Es la primera palabra que se me ha venido a la mente- todos ríen después de un segundo de silencio y de varias miradas burlonas.

-bien, creo que Lucas ha tenido una buena idea, y “Las Chicas Boulevard” es pegadizo ¿no? Pues a partir de ahora Alondra y sus amiguitas serán Las Chicas Boulevard- Serena sonríe a la espera de la respuesta de sus amigos.

-está bien, un brindis por el nuevo bautizo- Noel levanta su bolsa de doritos y cada uno coge uno de su interior y lo levantan a la vez.

-por Las Chicas Boulevard- Serena choca su dorito con los de sus amigos para, a continuación, metérselo en la boca- Amén- todos ríen después de ese día que no olvidarán gracias al tonto de Lucas.

Actualmente....

Serena sigue mirando a Marcos, ajena a las risas de sus amigos a su espalda. Es que ese chico está tan bueno. Pero sabe que jamás tendrá una oportunidad con él. Sigue mirándole embobada cuando, sin darse cuenta, Marcos se gira y sus miradas se cruzan, aunque eso dura tan solo un segundo, lo que tarda Serena en darse la vuelta. Porque, a pesar de que parece lo contrario, Serena es la persona más tímida que existe, menos cuando entra en confianza, claro. Sonríe a sus amigos, como si hubiera estado escuchando toda la conversación, hasta que May empieza a mirarla fijamente.

-¿y a ti que mosca te ha picado? – Pregunta May sonriendo, lo que incita a los demás a mirarla fijamente.

-¿de qué hablas?-pregunta Serena, rezando por que su amiga no la haya visto babeando por Marcos.

-vamos, estas como un tomate, suéltalo- Dice May, dándole un puñetazo en el hombro a Serena, que apenas le duele.

-¿Qué dices?-pregunta Serena, llevándose una mano a la cara. Está ardiendo, y no le extraña. El simple hecho de que Marcos la haya mirado, hace que se ruborice. Parece boba, ni que ese tío fuera a enamorarse de ella por una estúpida mirada- debe ser del calor-dice, quitándole importancia- acompañarme al baño a echarme agua, anda.

Las chicas alzan los hombros y se levantan, encaminándose hacia el baño. Pasan al lado de Marcos y Julio, mientras Serena se prohíbe a sí misma mirarle, pero al parecer, los dos chicos, a los que antes sus amigos y ella habían estado observando, tienen la misma idea que ellas, y sin quererlo, se chocan con Serena y sus amigas, y Ariana y Serena están a punto de caer, pero no por culpa de uno solo de ellos.

-joe, Julio, ¿eres idiota? Dios, que daño- dice Ariana, algo cabreada. May la sujeta del brazo mientras su amiga levanta la pierna y se toca el tobillo. Mientras tanto, Serena intenta guardar el equilibrio, sin darse cuenta de que Marcos, el que casi la tira al suelo, la esta sujetando con los dos brazos, a tan solo unos milímetros de su cuerpo. Serena suspira, contenta de no haberse caído y haber quedado como una idiota delante de todo el colegio. Y entonces se da cuenta. Se da cuenta de que el chico más alucinante de todo el colegio la está agarrando como si fueran una pareja. Mira hacia arriba, con las mejillas rojísimas y sus ojos se encuentran. No sabe qué decir, se ha quedado totalmente en blanco. Y está a punto de decir algo cuando Ariana tira de su brazo y hace que vuelva a la tierra.

-pero serán orangutanes- dice Ariana en susurros caminando con sus amigas colgadas, cada una de un brazo suyo, mientras Serena, en lo único que puede pensar ahora mismo, es en el “abrazo” que le ha dado el tío más bueno del instituto.

Nota: Los personajes y situalciones que aparecen en la novela son ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.

domingo, 11 de agosto de 2013

Capítulo 2.


Con los ojos cerrados y media dormida, una parte de su inconsciente escucha el despertador. Está muy cansada. Siente como si se acabara de ir a la cama. Intenta levantarse, pero no se siente con fuerzas como para hacerlo. Cinco minutos más. Pero entonces abre los ojos de golpe y recuerda que tiene puestos dos despertadores: el de la hora de levantarse y el de la hora de salir de casa. Recuerda, también, la melodía que acaba de escuchar. Blah, Blah, Blah, de Ke$ha. Sabe, por experiencia, que: canción que use como despertador, canción que acabará odiando. Así pues, puso esa melodía como despertador ya que se cansó de ella hace bastante tiempo. Y, en ese momento, también recuerda que esa canción es la que le avisa de que tiene que salir de casa. Salta de la cama y agarra el teléfono, rezando para que, en realidad, la melodía que haya escuchado haya sido Tik Tok, de la misma cantante que antes, y tenga tiempo para todo, pero no es así. Sabe lo que ha escuchado. Sale corriendo hacia el armario, ya que ayer, al irse tan tarde a la cama, olvidó dejar el uniforme preparado, vamos, algo que le retrasará aun más si cabe. Se pone el uniforme y vuelve a mirar el reloj. Las ocho. Y ha quedado con Leire, su mejor amiga, a las ocho y cinco, y no va a llegar al sitio donde quedan ni saliendo ahora mismo, así que decide mandarle un Whatsapp mientras va a por una galleta y se lava los dientes, todo a la vez. No sabe si podrá hacerlo, pero luego recuerda lo que la profesora de biología, Victoria, Vicky para los alumnos, les dijo eso de que las mujeres pueden hacer varias cosas a la vez, y decide que tiene razón. Escribe el Whatsapp mientras corre hacia la cocina, coge una galleta y la mastica con rapidez. Se encamina rápido hacia el baño. Cuando llega, termina de escribirlo y lo envía.

L, no me mates, pero he vuelto a quedarme dormida, tendrás que irte sin mí, no sufras;) –S.

 Deja su LG a un lado y se lava la cara y los dientes lo más rápido que puede. Cuando termina coge el peine que tiene al lado, al que llama “rastrillo” o “tenedor” y se peina la larga y difícil melena rizada. Cuando por fin se deshace de los enredos y, por las prisas, se arranca unos cuantos pelos que a ella le parecen mechones, deja el peine y busca su maletín de maquillaje. Cuando lo encuentra, se mira al espejo fijamente por primera vez en toda la mañana, con la esperanza de que las ojeras de ayer ya no se encuentren bajo sus ojos. Pero que va. Ahí siguen, riéndose de ella. Coge el corrector y el maquillaje y comienza a echárselo con sumo cuidado. No le gusta maquillarse tanto para ir a clase. Es más, normalmente solo se pinta la raya de los ojos y se echa un poco de rímel, no más. Pero hoy es necesario. Se pinta los ojos y se echa un poco de brillo en los labios, los cuales, normalmente, están cubiertos por una fina capa de cacao de fresa. Mira el móvil. Ya son más de y cuarto. Se echa la mochila al hombro y sale corriendo hacia la puerta lo más rápido que puede, ya que, en menos de quince minutos, el timbre del colegio sonará y, una vez más, llegará tarde.

Por fin, con la cara roja y sin aliento, la falda descolocada y los calcetines altos por los tobillos, llega al colegio asombrosamente  dos minutos antes de que suene el timbre. Se sienta en un bordillo cerca de la puerta principal del colegio a tomar aire y colocarse bien la ropa. No tiene ni idea de cómo ha llegado tan rápido. No le gusta hacer deporte, y mucho menos correr. Se le da mal y es demasiado vaga como para sacar tiempo para matarse a hacer ejercicio. Es algo que le supera. Es increíble lo mucho que cambian las cosas, porque, hasta hace dos años, Serena hacia todo tipo de deportes o extraescolares que la obligaban a hacer ejercicio. De pequeña, bailaba sevillanas, ballet y clásico. Luego fue a gimnasia rítmica, y todo este conjunto, acompañado de la natación. Después de todo esto, empezó con el baile moderno, pero al terminar primero de la ESO, lo dejó, al igual que dejó natación, y desde entonces, el único deporte que practica, es el que le mandan en las dos escasas horas de educación física que tiene a la semana. Uno de sus propósitos para el año que viene es apuntarse a algo, lo que sea, pero tiene que moverse.

Suena el timbre y se levanta de donde estaba sentada. Camina despacio hacia la puerta de secundaria, mientras contempla las enormes letras de la parte superior de ésta.

SECUNDARIA Y BACHILLERATO.

No entiende por qué no quitan de una vez lo de “Bachillerato” porque ese nivel se ha dejado de dar en su colegio por la gran cantidad de alumnos que entraban cada año. 

Llega al Hall y se da cuenta de que todos los alumnos ya han subido a sus respectivas aulas, así que, andando a rastras pero rápido pera que le dé tiempo a llegar a la primera hora, sube las escaleras que llevan a su aula, en el primer piso. Por fin llega. La puerta del aula de 3º E.S.O A sigue abierta, señal de que su tutora y profesora de lengua aun no ha llegado. Entra a clase desganada y deja su mochila en su mesa, atrás del todo, al lado de las taquillas azul cian que cubren toda la pared de la derecha. Mira hacia su izquierda y ve, sentados sobre las mesas de la esquina, a sus amigos. Sonríe. Después de esa mañana tan asquerosa ver a sus amigos cambia las cosas un poco. Se encamina hacia ellos despacio, como si sus pies no le pertenecieran y, cuando por fin llega, se apoya en la pared y saluda con una sonrisa cansada.

-hola chicos, ¿de qué habláis? – dice Serena, deseosa de que la despierten un poco con sus gritos indignados por cualquier tontería. Por fin, sus amigos la ven, no sin haberla pasado por alto antes, ya que normalmente, Serena, entra en clase sonriendo y gritando ¡Buenos días!, cosa que hoy no ha hecho por culpa del cansancio. El morenazo de ojos marrones, que le saca una cabeza, por lo menos y está de pie a su lado, la agarra por la espalda para que se una al grupo. El hecho de que Noel sea más fuerte que la pared hace que se sienta más descansada.

-vaya vaya, ¿Qué pasa? ¿Te has lavado la cara con pote? –Noel le observa la cara con detenimiento y luego se echa a reír como un loco. Serena le fulmina con la mirada, cerrando los ojos casi por completo, aunque tampoco es muy difícil debido a que apenas puede abrir los ojos del sueño que tiene.
-veo que hoy te has levantado con ganas de juerga- le contesta Serena de mala manera, decidida a explicarles el porqué de su cara de drogadicta con ocho quilos de maquillaje- pero todo esto es por culpa de esa- con la mano derecha señala su cara, mientras que, con la izquierda, señala a la chica morena de pelo rizado que tiene en frente, cómodamente sentada sobre una de las mesas.
-¿disculpa?- pregunta Ariana con cara de no tener ni idea de lo que Serena le habla, aunque pone una sonrisa algo burlona- ¿tengo yo la culpa de que no hayas dormido esta noche? A ver si lo adivino- se pone la mano debajo de la barbilla y mira al techa haciendo como que piensa, para después, volver a mirarla- has tenido un sueño húmedo conmigo, si es que soy irresistible hasta para las tías, aunque no sabía que fueras les…- Serena le manda callar y pone los ojos en blanco. Ariana siempre con sus tonterías.

-no, idiota,- Serena hace un gesto de exasperación al ver que Ariana ríe entre dientes- ¿recuerdas cuando me dijiste que no tenia lo que tenía que tener para ver esa terrible peli de miedo? Pues…- le da un escalofrío. Cuando la recuerda, le viene a la mente la estúpida pesadilla que tuvo después de verla. Ariana se echa a reír mientras todos miran a Serena con cara de asombro, ¿Sere viendo una peli de miedo? Anda ya.

-¿Y yo que sabia?- dice Ariana entre risas mientras Serena bosteza.- como eres tan miedica, pensé que no tendrías narices a verla, además, no me eches a mí las culpas, yo no te dije que la vieras, así que no me metas en tus líos.- dice sonriendo. En cierto modo tiene razón, pero no debería haberla retado. Finalmente Serena se rinde y sonríe, dándole la victoria a Ariana.

-Pues yo aun lo la he visto- dice la chica rubia y de ojos azul oscuro mientras se echa a un lado el flequillo con un movimiento de cabeza que solo ella sabe hacer.

-ves, la pecas ha sido lista- le dice Ariana a Serena, decidida a seguir con la conversación. –Bueno, Maialen ha sido lista- rectifica, a sabiendas de que May odia que le llamen “pecas”.

-No metas más el dedo en la llaga ¿quieres?- dice Sere sonriendo.- por cierto, ¿Dónde se han metido Leo y Lucas? –dice, intentando cambiar de tema. Mira por toda la clase en su busca, pero no les ve. Noel se encoje de hombros y cambia a Serena de brazo, ya que el otro, empezaba a dolerle.
-supongo que el bus se ha retrasado, o que ellos se han quedado dormidos- se echa a reír, y los demás con él. Normalmente esos dos siempre ponen la excusa del bus retrasado o perdido, o la excusa de: “me he quedado dormido y él ha tenido que esperarme, como buen amigo que es,” y así. Y en el momento en el que paran de reír, se abre la puerta y piensan que son sus dos amigos, pero no es así, en realidad son los que siempre llegan tarde, “los guays del colegio” como suelen llamarles. Ya sabéis, el típico trió de chicas guapas que todos conocen, aunque en realidad hay una líder y dos lameculos, y luego está el típico buenorro y su mejor amigo, los que, normalmente, no se fijan en chicas como Serena o sus amigas, excepto en los libros o las películas, claro. Les siguen con la mirada hasta que llegan a sus respectivas mesas, y entonces, vuelve a abrirse la puerta.

-chicos, siento el retraso, venga, a vuestros sitios, que hoy nos toca sintaxis, y sé que os encanta- dice Elisa, la tutora de la clase y profesora de lengua abriéndose paso entre todos los alumnos y alzando la voz para que la escuchen, entre tanto jaleo. Llega a su mesa y ya están todos colocados.- bueno, como veo, faltan los dos de siempre, que raro-y se echa a reír- bien, empecemos.

Nota: Los personajes y situalciones que aparecen en la novela son ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.