Con los ojos
cerrados y media dormida, una parte de su inconsciente escucha el despertador.
Está muy cansada. Siente como si se acabara de ir a la cama. Intenta
levantarse, pero no se siente con fuerzas como para hacerlo. Cinco minutos más.
Pero entonces abre los ojos de golpe y recuerda que tiene puestos dos
despertadores: el de la hora de levantarse y el de la hora de salir de casa.
Recuerda, también, la melodía que acaba de escuchar. Blah, Blah, Blah, de
Ke$ha. Sabe, por experiencia, que: canción que use como despertador, canción que
acabará odiando. Así pues, puso esa melodía como despertador ya que se cansó de
ella hace bastante tiempo. Y, en ese momento, también recuerda que esa canción
es la que le avisa de que tiene que salir de casa. Salta de la cama y agarra el
teléfono, rezando para que, en realidad, la melodía que haya escuchado haya
sido Tik Tok, de la misma cantante que antes, y tenga tiempo para todo, pero no
es así. Sabe lo que ha escuchado. Sale corriendo hacia el armario, ya que ayer,
al irse tan tarde a la cama, olvidó dejar el uniforme preparado, vamos, algo
que le retrasará aun más si cabe. Se pone el uniforme y vuelve a mirar el
reloj. Las ocho. Y ha quedado con Leire, su mejor amiga, a las ocho y cinco, y
no va a llegar al sitio donde quedan ni saliendo ahora mismo, así que decide
mandarle un Whatsapp mientras va a por una galleta y se lava los dientes, todo
a la vez. No sabe si podrá hacerlo, pero luego recuerda lo que la profesora de
biología, Victoria, Vicky para los alumnos, les dijo eso de que las mujeres
pueden hacer varias cosas a la vez, y decide que tiene razón. Escribe el
Whatsapp mientras corre hacia la cocina, coge una galleta y la mastica con
rapidez. Se encamina rápido hacia el baño. Cuando llega, termina de escribirlo
y lo envía.
L, no me mates,
pero he vuelto a quedarme dormida, tendrás que irte sin mí, no sufras;) –S.
Deja su LG a un lado y se lava la cara y los
dientes lo más rápido que puede. Cuando termina coge el peine que tiene al
lado, al que llama “rastrillo” o “tenedor” y se peina la larga y difícil melena
rizada. Cuando por fin se deshace de los enredos y, por las prisas, se arranca
unos cuantos pelos que a ella le parecen mechones, deja el peine y busca su
maletín de maquillaje. Cuando lo encuentra, se mira al espejo fijamente por
primera vez en toda la mañana, con la esperanza de que las ojeras de ayer ya no
se encuentren bajo sus ojos. Pero que va. Ahí siguen, riéndose de ella. Coge el
corrector y el maquillaje y comienza a echárselo con sumo cuidado. No le gusta
maquillarse tanto para ir a clase. Es más, normalmente solo se pinta la raya de
los ojos y se echa un poco de rímel, no más. Pero hoy es necesario. Se pinta
los ojos y se echa un poco de brillo en los labios, los cuales, normalmente,
están cubiertos por una fina capa de cacao de fresa. Mira el móvil. Ya son más
de y cuarto. Se echa la mochila al hombro y sale corriendo hacia la puerta lo más
rápido que puede, ya que, en menos de quince minutos, el timbre del colegio
sonará y, una vez más, llegará tarde.
Por fin, con
la cara roja y sin aliento, la falda descolocada y los calcetines altos por los
tobillos, llega al colegio asombrosamente dos minutos antes de que suene el timbre. Se
sienta en un bordillo cerca de la puerta principal del colegio a tomar aire y
colocarse bien la ropa. No tiene ni idea de cómo ha llegado tan rápido. No le
gusta hacer deporte, y mucho menos correr. Se le da mal y es demasiado vaga
como para sacar tiempo para matarse a hacer ejercicio. Es algo que le supera.
Es increíble lo mucho que cambian las cosas, porque, hasta hace dos años,
Serena hacia todo tipo de deportes o extraescolares que la obligaban a hacer
ejercicio. De pequeña, bailaba sevillanas, ballet y clásico. Luego fue a
gimnasia rítmica, y todo este conjunto, acompañado de la natación. Después de
todo esto, empezó con el baile moderno, pero al terminar primero de la ESO, lo
dejó, al igual que dejó natación, y desde entonces, el único deporte que
practica, es el que le mandan en las dos escasas horas de educación física que tiene
a la semana. Uno de sus propósitos para el año que viene es apuntarse a algo,
lo que sea, pero tiene que moverse.
Suena el
timbre y se levanta de donde estaba sentada. Camina despacio hacia la puerta de
secundaria, mientras contempla las enormes letras de la parte superior de ésta.
SECUNDARIA Y
BACHILLERATO.
No entiende
por qué no quitan de una vez lo de “Bachillerato” porque ese nivel se ha dejado
de dar en su colegio por la gran cantidad de alumnos que entraban cada
año.
Llega al Hall
y se da cuenta de que todos los alumnos ya han subido a sus respectivas aulas,
así que, andando a rastras pero rápido pera que le dé tiempo a llegar a la
primera hora, sube las escaleras que llevan a su aula, en el primer piso. Por
fin llega. La puerta del aula de 3º E.S.O A sigue abierta, señal de que su
tutora y profesora de lengua aun no ha llegado. Entra a clase desganada y deja
su mochila en su mesa, atrás del todo, al lado de las taquillas azul cian que
cubren toda la pared de la derecha. Mira hacia su izquierda y ve, sentados
sobre las mesas de la esquina, a sus amigos. Sonríe. Después de esa mañana tan
asquerosa ver a sus amigos cambia las cosas un poco. Se encamina hacia ellos
despacio, como si sus pies no le pertenecieran y, cuando por fin llega, se
apoya en la pared y saluda con una sonrisa cansada.
-hola chicos,
¿de qué habláis? – dice Serena, deseosa de que la despierten un poco con sus
gritos indignados por cualquier tontería. Por fin, sus amigos la ven, no sin
haberla pasado por alto antes, ya que normalmente, Serena, entra en clase
sonriendo y gritando ¡Buenos días!, cosa que hoy no ha hecho por culpa del
cansancio. El morenazo de ojos marrones, que le saca una cabeza, por lo menos y
está de pie a su lado, la agarra por la espalda para que se una al grupo. El
hecho de que Noel sea más fuerte que la pared hace que se sienta más
descansada.
-vaya vaya, ¿Qué pasa? ¿Te has lavado la cara con pote? –Noel le observa la cara con detenimiento y luego se echa a reír como un loco. Serena le fulmina con la mirada, cerrando los ojos casi por completo, aunque tampoco es muy difícil debido a que apenas puede abrir los ojos del sueño que tiene.
-vaya vaya, ¿Qué pasa? ¿Te has lavado la cara con pote? –Noel le observa la cara con detenimiento y luego se echa a reír como un loco. Serena le fulmina con la mirada, cerrando los ojos casi por completo, aunque tampoco es muy difícil debido a que apenas puede abrir los ojos del sueño que tiene.
-veo que hoy
te has levantado con ganas de juerga- le contesta Serena de mala manera,
decidida a explicarles el porqué de su cara de drogadicta con ocho quilos de
maquillaje- pero todo esto es por culpa de esa- con la mano derecha señala su
cara, mientras que, con la izquierda, señala a la chica morena de pelo rizado
que tiene en frente, cómodamente sentada sobre una de las mesas.
-¿disculpa?-
pregunta Ariana con cara de no tener ni idea de lo que Serena le habla, aunque
pone una sonrisa algo burlona- ¿tengo yo la culpa de que no hayas dormido esta
noche? A ver si lo adivino- se pone la mano debajo de la barbilla y mira al
techa haciendo como que piensa, para después, volver a mirarla- has tenido un
sueño húmedo conmigo, si es que soy irresistible hasta para las tías, aunque no
sabía que fueras les…- Serena le manda callar y pone los ojos en blanco. Ariana
siempre con sus tonterías.-no, idiota,- Serena hace un gesto de exasperación al ver que Ariana ríe entre dientes- ¿recuerdas cuando me dijiste que no tenia lo que tenía que tener para ver esa terrible peli de miedo? Pues…- le da un escalofrío. Cuando la recuerda, le viene a la mente la estúpida pesadilla que tuvo después de verla. Ariana se echa a reír mientras todos miran a Serena con cara de asombro, ¿Sere viendo una peli de miedo? Anda ya.
-¿Y yo que sabia?- dice Ariana entre risas mientras Serena bosteza.- como eres tan miedica, pensé que no tendrías narices a verla, además, no me eches a mí las culpas, yo no te dije que la vieras, así que no me metas en tus líos.- dice sonriendo. En cierto modo tiene razón, pero no debería haberla retado. Finalmente Serena se rinde y sonríe, dándole la victoria a Ariana.
-Pues yo aun lo la he visto- dice la chica rubia y de ojos azul oscuro mientras se echa a un lado el flequillo con un movimiento de cabeza que solo ella sabe hacer.
-ves, la pecas ha sido lista- le dice Ariana a Serena, decidida a seguir con la conversación. –Bueno, Maialen ha sido lista- rectifica, a sabiendas de que May odia que le llamen “pecas”.
-No metas más
el dedo en la llaga ¿quieres?- dice Sere sonriendo.- por cierto, ¿Dónde se han
metido Leo y Lucas? –dice, intentando cambiar de tema. Mira por toda la clase
en su busca, pero no les ve. Noel se encoje de hombros y cambia a Serena de
brazo, ya que el otro, empezaba a dolerle.
-supongo que
el bus se ha retrasado, o que ellos se han quedado dormidos- se echa a reír, y
los demás con él. Normalmente esos dos siempre ponen la excusa del bus
retrasado o perdido, o la excusa de: “me he quedado dormido y él ha tenido que
esperarme, como buen amigo que es,” y así. Y en el momento en el que paran de
reír, se abre la puerta y piensan que son sus dos amigos, pero no es así, en
realidad son los que siempre llegan tarde, “los guays del colegio” como suelen
llamarles. Ya sabéis, el típico trió de chicas guapas que todos conocen, aunque
en realidad hay una líder y dos lameculos, y luego está el típico buenorro y su
mejor amigo, los que, normalmente, no se fijan en chicas como Serena o sus
amigas, excepto en los libros o las películas, claro. Les siguen con la mirada
hasta que llegan a sus respectivas mesas, y entonces, vuelve a abrirse la
puerta.
-chicos,
siento el retraso, venga, a vuestros sitios, que hoy nos toca sintaxis, y sé
que os encanta- dice Elisa, la tutora de la clase y profesora de lengua
abriéndose paso entre todos los alumnos y alzando la voz para que la escuchen,
entre tanto jaleo. Llega a su mesa y ya están todos colocados.- bueno, como
veo, faltan los dos de siempre, que raro-y se echa a reír- bien, empecemos.
Nota: Los personajes y situalciones que aparecen en la novela son ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.
Nota: Los personajes y situalciones que aparecen en la novela son ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.
me esta gustando mucho aunque cuando he leido el segundo ya se me habia olvidado el primero! pero bueno.. jj que me gusta porque parece mas real que algunos otros que hay por ahi, sigue asi guapa!:)
ResponderEliminarMe alegro mucho de que te esté gustando, seguro que es porque son un poco largos jaja muchas gracias, no tardaré en subir el tercero, un besito:)
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