lunes, 9 de septiembre de 2013

Capítulo 4.


-¡eh! ¿Me estas escuchando? –Leire chasquea los dedos a menos de un centímetro de la cara de Serena mientras le mira con sus enormes ojos color almendra, abiertos como platos.

-¿qué? Si… eh… si- Serena afirma con la cabeza mientras camina al lado de su amiga, de camino a casa.

-¿ah sí? ¿Y qué piensas sobre lo que te he dicho? –Leire se para en frente de Serena, cortándole el paso para que se quede quieta y la mire a la cara. Serena se queda inmóvil, pensando en qué le estaría contando su amiga hace tan solo unos minutos.

- Creo que tienes toda la razón- le responde Serena, mirándola a los ojos, desafiante.

- pues yo creo que el profe de teatro tiene toda la razón, tienes un don increíble para la interpretación, me lo habría creído si no fuera porque te estaba hablando de lo estúpida que pareces caminando con la mirada perdida, sin dejar de pensar en el encontronazo con Marcos de este medio día. – Serena suspira, la ha pillado. Marcos es de su clase, ha hablado con él un par de veces y le ve todos los días pero este… este ha sido diferente, tiene que dejar de pensar en ello.

- ¿de verdad piensas que Miguel tiene razón? ¿Soy buena actriz? –Pregunta Serena muy interesada. Adora actuar, y su profesor lleva dos años poniéndole mucho empeño a que persiga su sueño y lo haga realidad.

Hace un año y pico, en segundo de la ESO…

Llevan desde navidad ensayando la obra, y por fin es mayo y la van a representar. Serena está muy nerviosa. Aun les queda retocar un par de cosillas y hacer el ensayo general. Ella fue la que dio la idea de hacer la obra de Shakespeare Sueño de una noche de verano, y todos, o casi todos, se lo toman en serio. Ahora mismo, están ensayando sin guión y sin atrecho, y el profesor, Miguel, les ayuda con los tonos de voz y los movimientos. Serena se siente en su salsa sobre el escenario. Se siente bien, tranquila, como si fuera lo más normal del mundo, mientras sus compañeros y el profesor, observan con atención como transcurre la obra, hasta que el profesor les pide que paren. Ellos lo hacen, y en ese momento, Miguel, señala a Serena, mirándola fijamente. Esta hace lo mismo, sin apartar la mirada, atenta a lo que su profesor vaya a decir. El silencio se alarga, está nerviosa por si le dice algo como “no vales para esto” o “no deberías ser la protagonista, tu actuación es un asco”, pero no lo dice, al revés, hace todo lo contrario.

-Me gusta mucho tu voz –me dice, con su voz grave, que se escucha en toda la sala. – me gusta mucho, tienes algo… no se- se pone una mano en la barbilla, haciendo como que piensa mientras Serena intenta no hacer signos de nerviosismo, aunque por dentro esté hecha un manojo de nervios y el corazón salta de alegría dentro de su pecho. –me gustaría que luego habláramos. –Serena asintió, ante la mirada interesada de todos sus compañeros, aunque finalmente, por unas cosas y por otras, no consiguió hablar con su profesor en todo ese curso.

Actualmente…

-Claro que lo creo, además, sería la leche tener una mejor amiga actriz, me traería muchos beneficios.- Leire ríe después de la ocurrencia que acaba de tener, mientras que Serena, niega con la cabeza sonriendo, su amiga sigue estando tan loca como siempre. –no, ahora en serio, Miguel tiene razón, tienes que luchar por ello… ¿no habló con tu madre hace poco?

-sí, y consiguió que me apoyara un poco más de lo que lo hacía antes, aunque sé que a ella no le gusta mucho el hecho de que quiera ser actriz. –le apena pensar en eso. Sabe que su madre la apoya y todo eso, pero no le entusiasma la idea de que su hija quiera llevar su vida por el camino de la fama. No se han dado cuenta, pero ya han llegado al lugar donde se separan para ir a casa.

-Bueno, nos vemos mañana, y como te quedes dormida otra vez, te juro que te mato- las dos ríen y se dan dos besos, dando por finalizado el camino a casa juntas. Serena ve como su amiga se aleja y ella, empieza a caminar hacia su casa. Mientras anda, recuerda que dentro de poco estrenan su nueva obra de teatro, La casa de Bernarda Alba, ella hace el papel de Magdalena. Tenía pensado hacer ese papel desde que el profesor les comunicó que representarían esa obra de teatro. Su familia le preguntaba constantemente porqué no hacía de Bernarda, ya que era el papel más fuerte, pero a ella le gustaba Magdalena. Su forma de ser, de hablar, de comportarse… fue el papel que más le llamó la atención en un principio, así que, hizo caso a su intuición y eligió ese papel.

Se sabe su papel de memoria, bueno, en realidad, se sabe la mayoría de las conversaciones. Ella es como el apuntador de su obra, con la excepción de que ella no necesita el guión.

Por fin llega a su casa. Saluda al portero desde fuera, mientras este, le abre la puerta. Serena empuja la pesada verja de hierro que la separa de su urbanización y entra. Observa los tres enormes edificios que consagran su urbanización mientras se encamina al más lejano, al edificio rojo, y algo feo que tiene en frente. Se alegra de estar, por fin, en casa. Estar tanto tiempo en el instituto le agobia. Saca las llaves y busca la que coincide con la puerta grande y rojo pasión que ha de abrir para llegar a su casa. Por fin la encuentra y gira la llave, tira de la puerta y entra. Se queda parada entre las escaleras y el ascensor, pensando por donde subir. Al final elige el ascensor, como siempre. Antes, como vivía en un piso sin ascensor, se veía obligada a subir por las escaleras, lo que significa que hacía ejercicio extra, pero ahora que tiene el ascensor, le da demasiada pereza subir andando, de lo que luego se arrepiente, ya que, tal vez, al subir a pie, estaría más entrenada y seguro que algo más delgada.

Al fin, llega a la puerta de su casa. Saca de nuevo las llaves y entra, cerrando tras de sí.

-Ya estoy aquí- grita Serena con todas sus fuerzas mientras deja las llaves en la mesita de la entrada.

- Hola cariño, ¿qué tal el día? –pregunta su madre desde el sofá, sin quitar la vista de la tele, pretendiendo no perderse nada de su telenovela favorita.

-muy bien, algo caluroso- ríe Serena- voy a cambiarme. – Serena entra en su cuarto y cierra la puerta, como de costumbre. Suspira cansada, y vuelve a recordar el choque con Marcos, pero se obliga a si misma a olvidarlo. Deja la mochila en el suelo y abre su armario de par en par. Se quita el uniforme, quedándose en ropa interior, lo que le da una gran satisfacción, ya que por fin, después de todo el día con el uniforme y sudando la gota gorda, se siente fresquita. Saca del armario un pantalón corto de chándal de color gris y una camiseta de tirantes rosa fucsia, y se viste, a todo su pesar. Entra en el cuarto de baño y se hace un moño, así no pasará tanto calor. Sale del baño y se acerca a su mesa de estudio, en el que ayer, dejó su guión de La casa de Bernarda Alba, y se pone a leerlo por encima, sin prestar atención a lo que lee, y diciendo sus frases como si fuera un robot. Y en ese momento, le entra el hambre. Piensa en comerse una fruta, pero sabe muy bien que en la balda alta de la nevera, hay una tableta de chocolate Milka, a la que no podrá resistirse, así que decide que ya le da igual todo, se la va a comer enterita. Abre la puerta, mirando al suelo, y cuando mira al frente, ve a su madre y a su hermana muy cerca de ella, y con una sonrisa de oreja a oreja. Serena grita del susto y se lleva la mano al pecho. No se imaginaba que fueran a esta ahí, y menos con esa cara de payaso de feria maligno.

-¿pero qué…? ¿Sabéis el susto que me habéis dado? –dice Serena, respirando agitadamente. Esta situación ha vuelto a recordarle su pesadilla de anoche y le da un escalofrío.

-¿se lo dices tú, o…?- Dice su hermana, mirando a su madre a la espera de una respuesta.

-díselo tú, Alexia- le dice su madre, con una sonrisa tonta en la cara, mientras Serena espera impaciente. Su hermana hace una pausa larguísima, y en el momento en el que Serena le va a decir a su hermana que no sea tan dramática, Alexia se le adelanta.

-Mamá…ha encontrado una audición para un casting… ¡para ti!
*******************************************************************************************

Nota: Los personajes y situalciones que aparecen en la novela son ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.

No hay comentarios :

Publicar un comentario